Recordando Dresde

Este año se acaba de cumplir el 75º aniversario de los criminales bombardeos aliados sobre la población civil que se hallaba en la ciudad alemana de Dresde los días 13, 14 y 15 de febrero de 1945. Lo innecesario de dichos ataques, muestra inequívoca del sadismo y la crueldad sin límites de los enemigos de Europa, ha sido señalado y expuesto en multitud de libros y documentos por los más diversos autores a lo largo de estos 75 años, si bien los representantes políticos del Sistema han preferido ignorarlo, así como los medios de comunicación convencionales, que a lo sumo hacen muy de vez en cuando escuetas referencias a los bombardeos justificándolos y señalándonos como necesarios para terminar la guerra.

Como no podía ser de otra manera, miles de personas salieron a las calles este 15 de febrero para conmemorar tan atroz crimen, preludio de la derrota de 1945 que dio paso al nuevo orden mundial, materialista, inmoral y carente de valores elevados que sufrimos desde entonces.

La marcha organizada por la asociación Dresden Gedenken, que lleva realizando esta actividad desde 1999, logró reunir la nada desdeñable cifra de 2.000 participantes, venidos de países como Alemania, Francia, Serbia, Irlanda, Italia, Hungría, Chequia, Finlandia, Suceia, Bulgaria, Rusia, Ucrania o Reino unido. La marcha pudo llevarse a cabo sin incidentes o interrupciones importantes, aparte de una ligera desviación en la ruta planeada, y es una muestra clara de que recordar el genocidio de Dresde sigue siendo un tema importante a reivindicar por los nacionalistas del siglo XXI.


El partido alemán Der Dritte Weg, uno de los movimientos más activos de Europa en la actualidad, hizo su propia marcha conmemorando el bombardeo de Dresde el mismo día 15 en la ciudad bávara de Bamberg, muy cerca de Núremberg. El partido logró movilizar a 150 activistas, incluyendo algunos llegados de Grecia, Croacia y Austria bajo el lema “Una Luz por Dresde”.

A pesar de la inicial prohibición de la misma por parte del ayuntamiento de Bamberg, la marcha fue finalmente autorizada al demostrarse que no había ningún impedimento legal para su realización. Aún así, las autoridades pusieron todo de su parte para boicotear el acto, ofreciendo una suerte de festival gratuito con actuaciones musicales, que no logró sus objetivos y fue respaldado por mucha menos gente de la esperada.

En silencio, y haciendo gala de la característica diciplina de los militantes de Der Dritte Weg, la marcha transcurrió sin incidentes y concluyó con las intervenciones de los representantes del partido Julian Bender, Jasmine Eisenhardt, Matthias Fischer y Walter Strohmeier, tras los cuales se guardó un minuto de silencio y se colocaron decenas de velas encendidas en memoria de las víctimas.


Por su parte, la rama sueca del Movimiento de Resistencia Nórdico, quiso hacer su particular conmemoración en la ciudad de Norrköping (Ostrogotia). Un grupo de militantes de la formación nacionalsocialista marchó por la ciudad hasta los alrededores del Museo Municipal Norrköping, donde se desplegó una pancarta en recuerdo de Dresde y se pronunció un discurso.

La elección no fue casual, ya que en estos momentos dicho museo alberga una exposición sobre el nacionalsocialismo titulada “Cooperación y resistencia: el nazismo en Norrköping antes y ahora”, repleta de mentiras históricas y en la que se aprovecha para atacar al Movimiento de Resistencia Nórdico.

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