El nacionalsocialismo sobre a la modernidad técnica y filosófica. Por Ramón Bau

Realmente me parece una pérdida de tiempo y espacio dedicarse a comentar esas tonterías de los reaccionarios y del Sistema (unidos en este tema) sobre la acusación al nacionalsocialismo (y al fascismo en general) de ‘producto de la modernidad’, frase que queda muy bien pero que no aclara qué significa realmente.
Si me molesto en aclarar este tema es porque desde ese reaccionario de Dugin y algún que otro anclado en los tiempos de Tutankamón, junto con los antifascistas de la izquierda que siguen los principios de libro “El modernismo reaccionario. Odio a la razón y culto a la tecnología en las fuentes del nazismo” de un idiota llamado Jeffrey Herf de 1984, hay toda una serie de personajes que repiten como loros eso de ‘producto de la modernidad’ para todo el que no gusta de sus ideas.
El primer tema es que evidentemente el fascismo y el nacionalsocialismo son los movimientos revolucionarios nacidos hace menos tiempo. La democracia burguesa inicia su poder en 1798 y el comunismo en 1918.
De forma que si se trata de ‘ser actuales’ podemos aceptar sin miedo esa ‘modernidad’, que es solo sobre su realización física revolucionaria en el tiempo.

Tampoco debemos tener reparo alguno en considerar el nacionalsocialismo como un movimiento que supo comprender las ventajas de la ciencia y la técnica y avanzar en ellas. La técnica es una herramienta que, bien usada, es muy positiva y ayuda al ser humano. La imprenta o las comunicaciones a distancia bien usadas son tremendamente positivas para lograr objetivos de educación, cultura y elevación de las personas.
Denunciar la técnica es una estupidez, es el hombre que usa la técnica con malos objetivos el culpable. Volver a las técnicas del siglo XII no es algo ‘tradicional’ sino una idiotez. Usar sanguijuelas en la sanidad no mejora al hombre.
Que Hitler quisiera dar movilidad al pueblo con un coche popular y barato es muy positivo, que se descubriese y usara la televisión es positivo, que en revistas como Deutsche Technik escribieran líderes NS para mostrar cómo usar esas técnicas en favor del pueblo es muy positivo.
Lo repugnante del mundo moderno no es la técnica o la ciencia sino su uso.

Lo que rechazamos totalmente es que seamos un ‘producto de la modernidad’ en su filosofía o cosmología, en su arte o en su pensamiento.
El pensamiento de eso que llaman modernidad sale de la revolución francesa, del racionalismo filosófico y del materialismo economicista. Democracia, marxismo y liberalismo son las ramas de esa misma tendencia llamada ‘modernista’. Las tres son rechazadas de forma frontal y absoluta por el nacionalsocialismo.
El romanticismo y su gran revolución artística, como reacción al racionalismo, es un precursor de los fascismos. La admiración por Grecia, el arte medieval o las órdenes de caballeros son fuentes continuas del arte y referencia NS. La comunidad y la familia, la espiritualidad, el desprecio por el dinero como ente, frente al individualismo liberal, el materialismo o el mercado global.
En una palabra, nuestras fuentes y valores son las opuestas a la ‘modernidad’.

No somos reaccionarios ni queremos volver al pasado técnico o científico, deseamos un futuro de valores antisistema, con un uso nuevo y positivo de la técnica a favor de la comunidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *