El nacionalsocialismo y las leyes de la naturaleza. Por Simon Lindberg

Publicado originalmente en Nordic Resistance Movement.


Las leyes de la naturaleza, ¿qué son? En pocas palabras, se puede decir que son un concepto unificador que usamos para describir cómo está formado el mundo. Aplicamos estas leyes naturales identificadas en todas las áreas: en física, en biología y en moralidad. Las leyes de la naturaleza se encuentran dentro de todos nosotros en forma de instintos, sentido común y pensamiento lógico. Un ejemplo de este pensamiento es que dos personas del mismo género no pueden reproducirse naturalmente y, por lo tanto, no deberían intentar hacerlo.

El hombre es único en el sentido de que tiene mayor inteligencia que las demás especies del planeta, pero irónicamente es también la única criatura que posee la capacidad de destruir el planeta a base de violar las leyes de la naturaleza. Desafortunadamente, demasiadas personas han perdido el contacto con su verdadero yo en esta confusa era del materialismo, lo que significa que se desvían consciente o inconscientemente de estas leyes. Cuando esto sucede, la naturaleza a menudo contraataca. Un ejemplo de ello es el VIH, que infecta en gran medida a quienes violan las leyes de la naturaleza o a las pobres almas que se cruzan en su camino.

Otro aspecto que hace que las personas cuestionen estas leyes es la fuerza dominante del relativismo en la sociedad. El relativismo es creado por los enemigos de la naturaleza y contribuye a la pérdida de la moral y el sentido de lo que está bien y lo que está mal, enseñándoles en cambio que no hay bien ni mal porque todo es relativo. Así, las leyes de la naturaleza también se relativizan. Cuando esto ocurre, surgen argumentos como “si la mezcla de razas fuera contra las leyes de la naturaleza, no sería físicamente posible ya que la naturaleza lo habría evitado”.

Somos seres humanos, con todo lo que eso conlleva. La naturaleza nos ha dado la capacidad de sentir lo que está bien y lo que está mal. Tenemos los medios para destruir la tierra con armas atómicas mañana mismo, ¿significa eso que sería correcto hacerlo? ¿Significa eso que las leyes de la naturaleza no existen porque si la naturaleza hubiera querido que la tierra sobreviviera no nos habría dado los medios para destruirnos? No, las leyes de la naturaleza existen dentro de nosotros. Algunas pueden ser transgredidas, pero para un individuo sano y en contacto con su verdadero yo interior, es moralmente imposible romperlos. Sabemos que si lanzáramos cientos de bombas atómicas mañana erradicaríamos toda la vida humana. De la misma manera, evitamos la mezcla de razas, ya que sabemos que es moralmente incorrecto y que reproducirse con otras razas conduce a una descendencia que generalmente es un producto peor que la madre y el padre, como una forma de castigo de la naturaleza.

Entonces, ¿cómo queremos los nacionalsocialistas, que luchamos por una vida acorde a las leyes de la naturaleza, que sean la sociedad y el mundo? ¿Queremos volver a la Edad de Piedra y eliminar toda la tecnología porque la naturaleza no nos proporcionó estos inventos desde el principio? No, porque debemos recordar que la naturaleza también nos ha dado la capacidad de crear todas estas innovaciones. Por lo tanto, todo es un acto de equilibrio, en el que la moral, la ética y la conciencia nos empujan a avanzar mientras utilizamos los medios de los que hemos sido dotados naturalmente para crear un mundo mejor.

El nacionalsocialismo es simplemente las leyes de la naturaleza adaptadas para el hombre moderno. Por lo tanto, el verdadero nacionalsocialismo siempre cambiará a medida que las personas cambien, pero el fundamento y la esencia siempre perdurarán mientras las leyes de la naturaleza permanezcan inalteradas. El nacionalsocialismo es, por lo tanto, también la única visión del mundo que, en última instancia, puede asegurar la supervivencia de la humanidad sin inhibir la evolución futura del hombre. Como tal, distanciarse del nacionalsocialismo equivale a un insulto al mundo natural que nos dio la vida y a las generaciones futuras que algún día heredarán la tierra.

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