A los 75 años de la derrota mundial. Por Ramón Bau

La llamada I Guerra Mundial fue solo otra guerra entre naciones, entre poderes nacionales. No se debatía ninguna Concepción del Mundo sino meros poderes nacionales, intereses y dominios.

Ha habido muchas guerras en las que solo se debatía si una nación o grupo sería el dominante o no, pero ambos contendientes tenían en el fondo una misma forma de vivir o de ver el poder.

En cambio, en otros conflictos, menos frecuentes, se debatía mucho más que un poder nacional o un poder personal. Cuando los griegos se enfrentaron a los persas, o los turcos a las alianzas europeas, no solo hubo un combate de poder sino todas unas consecuencias en las formas de vida futura de las gentes.

Por eso, de lo que se llama II Guerra Mundial, su nombre solo indica que participaron muchos países, de ahí lo de ‘mundial’, pero no indica que tenga nada que ver con una continuación de la I Guerra Mundial, ni que las repercusiones sean de igual valor. En realidad solo la II Guerra Mundial fue realmente de consecuencias mundiales cosmológicas.

Y hay otra diferencia vital, el resultado de 1945 no fue una victoria de una parte sobre la otra sino una derrota de una forma de ver el mundo frente a otra, con la peculiaridad de que los países llamados ‘vencedores’ fueron también derrotados en sus formas de vida, pues la forma de vida ‘vencedora’ no era la de ningún país o Estado sino la de fuerzas apátridas, parásitos de naciones y pueblos.

Las dos cosmovisiones vencedoras, que usaron las naciones USA, Rusia, Inglaterra, etc. como marionetas propias, eran globales, la finanza y el marxismo, no ligadas a pueblos sino a su propio poder cosmovisional.

Los países ‘vencedores’ pasaron a ser meras ‘zonas’ de dominio de esos poderes supranacionales y globales.

Por eso el mundo que salió de 1945 es una mera zona parasitada, donde las dos cosmovisiones ‘vencedores’ acabaron enfrentándose hasta que una, el capitalismo, absorbió el marxismo dentro de su seno, como progresismo, y generó el mundo global actual, que llamamos ’Sistema’.

Es imposible imaginar como hubiera sido el mundo bajo la Cosmovisión ‘derrotada militarmente’, porque es la antítesis del Sistema, y a la gente le costaría comprender ‘otro mundo’ tan distinto.

No recordamos pues la ‘derrota’ de Alemania o Italia en estos días sino el fin de un sueño, de la posibilidad de un mundo bajo una Cosmovisión opuesta totalmente al capitalismo progresista actual.

Un mundo donde el dinero y la finanza no dominaran, sino que fueran un mero instrumento del pueblo para una economía razonable, o sea que cubriera las necesidades de la gente.

Un arte elevado y que el pueblo entendiera, para lograr una sensibilidad, frente al arte extravagante y elitista, basura, de hoy en día.

Unas comunidades donde las gentes se ayuden unos a otros, sin invasiones, opresiones ni agresiones. La ayuda es la base de una paz entre naciones, cuando los pueblos entienden que los demás quieren ayudarlos si tienen un problema, en vez de explotarlos y buscar cada uno su propio interés, es cuando es posible la paz.

Este posible mundo se destruyó hace 75 años, y fueron todos los pueblos del mundo los derrotados por el poder del dinero.

No es USA la que domina el mundo hoy en día sino los medios financieros, y los medios de difusión de masas en poder del dinero, los que manejan al pueblo de USA como una marioneta militarizada más de sus planes. Multinacionales, bancos, financieras, enormes empresas son los que dominan el mundo, a todos los países que están infinitamente endeudados, y con ello sometidos a la finanza.

No queremos nunca más una guerra entre naciones sino un combate entre los pueblos, todos, y la cúpula financiera mundialista. Una Revolución popular, no una guerra de Estados.

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