A todos los camaradas presos. Por Dunkelheit

“Si un pueblo está dispuesto a pagar el precio por la libertad, entonces nadie puede arrebatársela. Se trata del precio que uno está dispuesto a pagar.”
Ursula Haverbeck.

El mundo ha vuelto a demostrar cuan hipócrita es, como casi todos los días de nuestra sacrificada existencia…

Pensar, decir y actuar hoy no son palabras dignas de las privilegiadas masas aborregadas. ¿Por qué? Su vida se basa en no mirar más allá de lo política y socialmente correcto. Qué contradicción. Los grandes héroes de la historia siempre fueron genios creadores de ideas y luchas, hoy son para su historia poco más que una lacra. Verdugos convertidos en libertadores y grandes hombres reducidos a cenizas. Esa es su historia. Su imposición. En definitiva, su mentira.

Pobre del que conozca la verdad y luche por ella, pues no gozara de la tan falsamente proclamada libertad, libertad para sentir, pensar, decir y actuar. Libertad para luchar por una tierra que muere, por un noble ideal.

Sólo la verdad nos hará libres, palabras de un gran hombre cargadas hoy más que nunca de una realidad rotunda y aplastante. Realidad que muchos vivimos buscando medios para transmitir a las masas nuestra verdad, la única y definitiva, la que liberará de la esclavitud a nuestro pueblo de la serpiente que lo ahoga, vil serpiente sionista que pretende dirigir nuestras vidas.

¿Qué es de los luchadores? De esos hombres y mujeres que lidian por nuestra causa, perseguidos y difamados, encerrados y lanzados al sumidero de un sistema manipulador, falso y corrupto. Un sistema acorralado y atemorizado por la verdad, una verdad que resuena en los corazones de tantos orgullosos nacionalsocialistas que no se rinden ante el adversario ni hoy ni nunca.

Ni muros, ni verjas, ni celdas ni barrotes. Ni pueden ni podrán jamás retener la fuerza y las ganas de una juventud que no se deja vencer.

Es deber de todos apoyar a aquellos que, en garras del maldito sistema, siguen injustamente encerrados y por eso estas líneas son sólo vuestras.

Camaradas y amigos, no hay palabras para expresar lo que se siente al ver la injusticia que cargáis a vuestras espaldas y lo que daríamos por poder cortar las cadenas que hoy os apresan. Fuísteis presa de infames sicarios de la libertad, os negásteis a ser marionetas y sucumbir a sus imposiciones, luchásteis y hoy pagáis el precio que nos imponen a los que no aceptamos sus normas.

Por vosotros seguiremos en pie contando los días hasta poder compartir nuestra lucha con vosotros de nuevo, la lucha para que llegue el día en que nunca más debamos lamentarnos por un camarada preso y veamos ondear nuestras banderas como nuestros grandes hombres las alzaron antaño.

Sabemos que todo apoyo es poco. Por eso deciros desde aquí que no descansaremos en hacer lo imposible por ayudaros y demostraros que no estáis solos. Cada uno de vosotros que falta es un duro golpe. Sois merecedores de todo nuestro respeto.

Vuestro dolor es el nuestro. Vuestra voz son nuestros gritos.

El espíritu de los héroes del pasado reside en la valentía de los luchadores del futuro.

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