25 años del cierre de CEDADE. Por Ramón Bau

En el año 2017 se celebraron los 50 años de la fundación de CEDADE, el 29 marzo de 1967 con la primera Asamblea General Constitutiva de CEDADE, en la que participé.
Desde luego sería mejor celebrar esa fundación, que significó el inicio de una gran aventura, la creación de un grupo nacionalsocialista serio en España, que tener que celebrar su cierre 26 años después en 1993, ahora hace 25 años.
En ese año organicé la reunión de cierre de CEDADE Barcelona junto a Santiago G. y Jordi Mota, que aunque se había dado de baja de CEDADE el 25 de enero de 1989 por conducto notarial alegando “absoluta discrepancia con la gestión política y económica y la permanente falta de ética en el trato con personas y organizaciones o entidades”, quiso participar en ese acto final conmigo. Fue su último acto público político. Estaba profundamente decepcionado con ese final lamentable y a la vez dolido porque no quisieron dejarle continuar CEDADE otra vez bajo su dirección.
Las causas concretas del cierre fueron sobre todo dos:
– Las deudas enormes que tenía CEDADE por mala gestión.
– El deseo de los dirigentes de dedicarse a otros temas: uno a la librería como negocio propio en el local de CEDADE y otros a formar Democracia Nacional en busca de votos, etc.

Tras el cierre, Mota escribió tres textos sobre estos temas, dos se publicaron en mi revista ‘Bajo la Tiranía’ y el tercero no se ha publicado aún.
Los textos eran “Despedida y cierre”, “Estoy harto” y “CEDADE: por fin el fin”, los dos primeros son muy críticos con el camino realizado en CEDADE en sus últimos años, y el tercero en cambio trata más de exponer cuál era su idea al fundar CEDADE, que es en lo que creo que vale la pena centrarse para entender cuál fue de verdad la idea de CEDADE.

En las críticas podemos ver la decepción por la falta de integridad económica como un elemento básico de estilo. El trabajo y el sacrificio hicieron crecer a CEDADE, el dispendio sin control y las deudas lo hundieron. Decía Mota que nunca se debe hacer algo sin haber analizado cómo pagar lo que vale ese hecho. Y que no pagar o devolver un préstamo no es un tema económico, es un tema de ética y estilo.
Por otro lado, su asco a la deriva derechista de muchos exdirigentes de CEDADE que han acabado de grupos de una derecha ‘nacional’ en busca de votos a cambio de todo tipo de cesiones y de maniobras o pactos.
Y para colmo, dice “ellos siguen siendo ‘camaradas’, aunque lo dicen bajito para no ser oídos. Penoso, penoso y desmoralizador”.

Pero vayamos a lo positivo, a la idea inicial de CEDADE, de lo que nos hablaba Jordi Mota cuando empezamos. Decía y escribe:
“Los objetivos fundamentales del futuro Estado por el que luchábamos y que me planteé desde el principio eran tres:
PRIMERO: Lograr un Estado nacionalsocialista, es decir, una solidaridad entre todas las clases de una nación.
SEGUNDO: Lograr un Estado nacional-racista, es decir, una solidaridad entre todos los miembros de nuestra raza, evitando el deporte nacional de la raza blanca, que consiste en matarse a la menor oportunidad.
TERCERO: Lograr un Estado nacional-artístico, en el cual cada ciudadano juzgaría el mundo y su propio trabajo a través del arte; la vida sería arte y la belleza sería el norte y guía de todos. El hombre fuerte y bello, piadoso y compasivo, como decía Wagner, como dirigente de esa sociedad que debería acoger y proteger a los débiles, a los pobres, a los animales y a todos los seres vivos de la naturaleza, hombres, animales y plantas.
Estos eran naturalmente los objetivos finales en un futuro e imaginario Estado, sin embargo a nivel primario y organizativo siempre había tenido dos principios fundamentales:
A) CEDADE debería ser en pequeño un reflejo del Estado por el que luchábamos, pues lo que funciona en grupo reducido quizás pueda funcionar en una gran dimensión, pero lo que ya ni funciona a pequeña escala no podrá nunca funcionar en una dimensión mayor.
B) Lo fundamental, el centro de gravedad, de la actividad de CEDADE debía ser la formación de los militantes y para ello debía recurrirse a la doctrina nacionalsocialista sintetizada en los principios:
Primero: Formación física.
Segundo: Formación de carácter.
Tercero: Adquisición de conocimientos”.

Insistía que se debían obtener por ese orden, la formación física también debía endurecer y formar el carácter, y los conocimientos solo son importantes cuando la persona ya está formada en ética, estilo y carácter.
Por eso antes de lo político, mucho antes, nos formábamos en estos temas. Honradez y trabajo, excursiones, arte, naturaleza…
Esto es lo que nos atrajo, la diferencia enorme de estos planteamientos con la politiquería de los demás grupos.
Y poner frente a lo que se dice, el ser. No vale decir que se debe ser honrado y no serlo, aparentar ser decente y haber robado, dar discursos sobre ética y no practicarla, llamarse NS en privado y presentarse como otra cosa en público.

Junto a esta base, había en el CEDADE de Mota además un posicionamiento en ideas fundamentales que marcaban una diferencia, en realidad la siguen marcando actualmente, con las típicas posiciones fachas, de ‘alternativa’ e incluso NR/NS de por ahí.
El llamado regionalismo, entonces inexistente en ‘nuestros’ grupos, y ahora plagados de centralismo en busca de votos. No había separatismo pero sí una idea clara de los pueblos y sus culturas, arte, tradiciones… Los primeros en usar la bandera de Castilla fuimos los de CEDADE, casi la tuvimos que inventar pues no existían aún las autonomías que han dividido a Castilla en trocitos. Íbamos a los actos en Madrid con la bandera catalana y la de Castilla unidas.
El europeísmo sin nada que ver con la UE, el BCE y demás montajes del Sistema, sino el sentimiento europeo, el amor al arte europeo de cada pueblo.
No se hablaba de ecología sino de la Naturaleza, de la defensa de los bosques, de dormir en la nieve, amar a los animales. No tratábamos de hacer caminatas rápidas ni subir picos raros, sino de disfrutar de la Naturaleza. Mota cuidaba de una paloma herida en la calle, otros de un gato que se refugió en el local, si iba en caballo bajaba a veces en las subidas para no cansarlo mucho.
El arte era esencial, los primeros actos de formación fueron audiciones wagnerianas o visitar pinacotecas, mucho antes que leer textos ‘nazis’.
Y en el revisionismo, que ahora se ha convertido en algo casi circunscrito al tema de las cámaras de gas, nosotros entonces íbamos a redescubrir la historia, la belleza de los actos heroicos, estudiar los hechos de nuestra historia ignorada, aprender a amar los grandes hechos de todos los pueblos europeos.
El romanticismo fue una pasión: pintores, escritores, artistas y sentimiento. Antes que Arno Breker habíamos estudiado a Ávalos, Caspar David Friedrich o la escultura catalana de la Renaixença. Y después editamos los grandes libros del Arte del III Reich cuando nadie sabía nada de ello aquí.
Tratábamos el tema judío pero evitando dos extremos: ni el odio indiscriminado ni ignorar su actuación por miedo.
Y tantos otros temas que eran importantes cuando nadie los trataba en nuestros medios (e igual sigue ahora), como las artes marciales (sin violencia ni tratar de usarlas para agresiones, sino como deporte y mística), el vegetarianismo, por supuesto opcional en su práctica, pero que era sentido como amor y respeto a los animales, siempre ético, ir a claustros góticos y románicos a meditar o a practicar esgrima, la pasión por Richard Wagner o el teatro clásico español, que aquí es totalmente desconocido. Mota recitaba las poesías de nuestros clásicos de memoria, y las publicábamos. Sabíamos de memoria las obras de Tintín o de Walt Disney.
Por supuesto nos formábamos en temas políticos, especialmente en finanza y socialismo, gracias sobre todo a las obras de Bochaca, pero no como única formación.
Hitler era admirado más por su personalidad y sus virtudes, no solo ni principalmente por su acción política. Es el ejemplo personal lo primero.
Escribe Mota: “El primer libro favorable a Hitler que leí fue ‘Hitler, mi amigo de juventud’ y en él encontré reflejados todos mis gustos, el amor a los animales, el vegetarianismo, el montañismo, la pasión por el romanticismo alemán, el entusiasmo por Wagner… yo instintivamente asocié todo esto con el nacionalsocialismo, y ahí residió el error”.
Error porque los grupos nazis muchas veces han olvidado todo eso a cambio de política, odios, violencias o extravagancias.

CEDADE ya es historia, y no brillante en su final, pero lo importante es el mensaje que dejó en su inicio, lo que era preciso hacer y que sigue siendo de total actualidad. Podemos resumirlo, así lo hizo Mota, escribiendo: “No puedo terminar este trabajo sin intentar señalar caminos en los que transitar en el futuro. Son más o menos los que defendí siempre y que no han llevado a nada, pero dejar constancia de ellos puede ser útil a alguien”.

Intentar en pequeño el modelo que queremos desarrollar en grande. Que la organización NS sea un modelo de los principios que mantenemos.
No renunciar a ser nacionalsocialistas siempre que sea legal, ser honestos en nuestros planteamientos ideológicos. Si decimos lo que no pensamos, acabaremos pensando lo que decimos.
Fijarse objetivos plausibles. El no actuar de esta manera ha causado una gran parte de los problemas en el pasado.
Seguir una afirmación que debería marcar nuestras vidas: “Lo único válido es la actitud personal”.
No dejar de honrar a nuestros mártires y héroes, si no se hace somos unos cobardes y unos traidores. ¿Cómo vamos luego a predicar un cambio a mejor?
Defender lo bello y sano antes que atacar lo feo y miserable, no centrarse sólo en criticar lo del Sistema sino primero mostrar nuestro modelo de mundo.
Jamás agredir a otros, siempre defender lo propio. Apartar como apestados a los violentos.
Recordar que cuando llevamos la iniciativa en algo, cuando ocupamos un cargo directivo en una entidad cultural o política no retribuida, los militantes, afiliados, suscriptores, socios, etc. nos ayudan a nosotros, estamos en deuda con ellos. No al revés.
Lo perfecto es enemigo de lo bueno. Muchas veces por querer hacer las cosas demasiado bien, simplemente no se hacen. Hay que buscar un equilibrio.
No es necesario creer en la victoria al luchar, se lucha por Deber.

Por último, Mota recitaba siempre la siguiente poesía como resumen de toda táctica y estrategia:

Yo sólo soy uno, pero soy uno.
Yo no puedo hacerlo todo, pero puedo hacer algo.
Y ese algo que puedo hacer, lo debo hacer.
Y lo que yo debo hacer -con la ayuda de Dios-, lo voy a hacer.

Un comentario sobre “25 años del cierre de CEDADE. Por Ramón Bau”

  1. Nostalgia por un pasado ejemplar y orgullo por haber formado parte de ese pasado. Gracias a Ramón por este hermoso recordatorio.

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