Dresde: nosotros no olvidamos

Los bombardeos aliados sobre población civil en la ciudad sajona de Dresde entre los días 13 y 15 de febrero de 1945 fueron una muestra más del odio que movía a los enemigos del nacionalsocialismo, así como de su insaciable sed de sangre. Dresde no fue un caso único, pues también Hamburgo (julio y agosto de 1943), Braunschweig (octubre de 1944), Magdeburg (enero de 1945), Pforzheim (febrero de 1945), Mainz (febrero de 1945), Würzburg (marzo de 1945) y Hildesheim (marzo de 1945) sufrieron un destino similar, si bien la innecesaria crueldad de Dresde, al tratarse de un lugar con nulo interés estratégico para el desarrollo de la guerra, convirtió a la ciudad en símbolo de la derrota de Europa y recordatorio perpetuo de la bajeza de nuestros enemigos.

Desde 1999 se ha venido celebrando anualmente la Marcha de Dresde en recuerdo a todas las víctimas inocentes que perecieron en aquellos terribles ataques. Siempre rodeada de polémica y bajo el acoso de los antifascistas y las amenazas de prohibición por parte de las autoridades, la marcha ha llegado este año a su vigésima edición, logrando reunir el pasado 15 de febrero a 1.250 participantes de Alemania, Francia, Rusia, Grecia, República Checa, Ucrania y Suecia.

El Sistema, en su afán por silenciarnos y reescribir la Historia, seguirá atacando esta marcha, un acto que durante veinte años se ha celebrado de forma totalmente pacífica por parte de sus participantes y frente a todas las trabas imaginables. Asistir a la marcha de Dresde y garantizar su continuidad es un deber de todos nosotros.

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