La rendición aria. Por Ramón Bau

La llegada invasiva de inmigrantes no es culpa de los pueblos arios sino de los gobiernos dominados por la mentalidad progresista y capitalista, y de la influencia del sionismo en los medios de masas que favorece todo lo que destruya la identidad aria.

Pero, en cambio, hay toda una serie de posturas de rendición, de vergüenza de ser blancos, de cesión ante todo lo que sea antiblanco, que sí ha calado en la gente normal.

Desde no poder dar carne de cerdo en los colegios para no ofender a los musulmanes hasta prohibir todo lo que recuerde la Navidad (que es hasta en su propia palabra una tradición cristiana) pasando por, en cambio, aceptar oficialmente los temas del ayuno y demás sobre el ramadán y en USA permitir en cambio poner candelabros de siete brazos judíos en las calles pero no un Belén o cruces en Navidad.

La gente puede escuchar críticas al islam pero no al judaísmo, puede aplaudir que alguien diga “estoy orgulloso de ser negro o judío” pero no que diga “estoy orgulloso de ser blanco”.

Hace poco pudimos ver un ejemplo alucinante de esa cesión: una mujer que, en el curso de una conferencia titulada ‘Conocimientos básicos sobre el islam’ celebrada en Austria, aseguró sobre el matrimonio consumado de Mahoma con una niña de nueve años: “¿cómo lo llamamos si no es pedofilia?”.

Por esta frase fue condenada en un tribunal al juzgar que trataba de “desprestigiar” a Mahoma y eso se consideraba como un delito de odio por “fomentar la violencia”.

Es evidente que un matrimonio con una niña de nueve años es un delito, y además algo bastante lamentable. También es evidente que en otras épocas podría ser algo considerado aceptable. Lo que es más triste es que eso lo haga un profeta de ‘Dios’. Y habría que saber si ese hecho es condenado por los musulmanes pese a haberlo hecho Mahoma, en cuyo caso no sería más que algo del pasado, o no se atreven a condenarlo y por tanto es algo aceptable para el islam, en cuyo caso sí es repugnante de verdad.

Sea como sea, debatir este tema como delito penal es realmente indecente, sobre todo cuando en docenas de revistas y en teatros se denigra al cristianismo sin ser nunca acusados de nada.

No creo que haya que burlarse de ninguna religión, pero sí poder criticarlas dentro de un estilo correcto, sin insultos pero poniendo en claro los temas.

Si alguien denuncia la presunta (aunque falsa históricamente) matanza de primogénitos egipcios relatada en la biblia (torá judía y antiguo testamento cristiano) y asignada a Moisés, no debe ser acusado de nada. Es una crítica, no un insulto ni una burla.

Si alguien expone que eso de la vida creada por azar es algo muy poco creíble, los ateos no pueden denunciarlo como un “odio al ateísmo”.

Si alguien considera que la vida oficial de Buda es increíble totalmente, no está insultando sino exponiendo una crítica razonada.

Si el presidente Obama dijo que estaba orgulloso de ser negro (y solo era un 50% negro) en cambio ningún presidente blanco se atreve a declarar que está orgulloso de ser blanco (siéndolo al 100%).

Es inaudito que un tribunal europeo condene a alguien por considerar que no le parece aceptable el matrimonio con una niña de nueve años ni siquiera hace 700 años.

Y es debido al sentido de culpa y miedo que el pueblo ario tiene de sí mismo.

Esa es nuestra decadencia. Estemos orgullosos de ser arios, sin odiar a nadie pero sin miedo a decirlo.

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